sábado, 17 de abril de 2010

Infancia y televisión...*


La televisión, al igual que otras herramientas tecnológicas tales como la radio, el ordenador o el teléfono, están sumidos en la más profunda cotidianidad de la vida de la mayor parte de personas que residen en países desarrollados.

Así, la TV puede resultar una fuente de aprendizaje, educación y conocimiento pues el niño convive de forma natural con ella, compartiendo con las personas de su entorno los contenidos que este aparato le transmite, por lo que progresivamente, va interviniendo en su desarrollo como persona.

Y es que, la televisión debe tener su lugar en la vida de los niños como cualquier otra actividad que estos puedan realizar; jugar, hacer los deberes, escuchar música, conversar etc...).

Pero son muchas las ocasiones en las que los pequeños llegan a convertirse en verdaderos adictos a la televisión y está situación puede derivar en dos serios problemas: pasar largas horas frente a la TV así como también, ver programas cuyo contenido no se corresponde con las edades infantiles.

Estudios realizados afirman que los niños españoles dedican demasiado tiempo a ver televisión: un promedio de 22-25 horas semanales (es su principal actividad además de dormir).

Estas cuantiosas horas frente al televisor, limitan en gran medida la posibilidad de los pequeños a realizar otras actividades típicamente infantiles por lo que, lenta y progresivamente, la TV va desocializando a los niños; apartándoles de las actividades físicas que cotidianamente se llevan a cabo en la sociedad así como también, alejándoles de los roles característicos del mundo infantil.

Y es que, muchos padres sitúan a sus hijos frente al televisor como medio de entretenimiento lo que les permite desentenderse de ellos durante un tiempo. Pero esta idea es completamente errónea pues una de las funciones de los progenitores es educar a los hijos y el hecho de ver la programación televisiva durante la mayor parte del tiempo se aleja mucho de una educación de calidad.

Cabe destacar la idea de que la televisión no es perjudicial, siempre y cuando se dosifique el tiempo que pasamos frente a la misma. La TV nos puede informar y enseñar muchos aspectos desconocidos para nosotros pero, para que esto sea posible, es necesario aprender y enseñar a usar la televisión.
En definitiva, debemos tratar de comenzar a utilizar la televisión de otra manera, teniendo en cuenta las siguientes sugerencias:
-Ver la televisión durante una hora al día (entre semana) y entre 2-3 horas diarias (los fines de semana) como máximo.
-Ver la televisión en familia: esto nos permite conocer los programas que ven nuestros hijos así como desarrollar en estos una actitud crítica y selectiva respecto a la programación de TV que ven.
-Debemos predicar con el ejemplo, es decir, tanto padres como educadores no pueden ser personas adictas a la televisión pues no debemos olvidar la idea de que los niños aprenden significativamente a partir de las experiencias cercanas a ellos.

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